miércoles, 12 de julio de 2017

Veo, veo... Julio-Agosto

Hay cráteres lunares famosos no solo por el personaje del cual lleva el nombre, sino, además por otras causas.
En este caso por haber sido elegido en la película, “2001, Una Odisea del Espacio”, para dejar allí un misterioso monolito.
Me refiero a Clavius. Un cráter merecedor de un atento escrutinio por los muchos detalles que se pueden ver en su interior.
Situado en las abruptas tierras del sur de la Luna, tiene un diámetro de unos 225 Km. Es una formación que, como las muñecas rusas, tiene cráteres dentro de cráteres.



Debe su nombre a Christophorus Clavius (1538-1612), astrónomo alemán que junto a Pedro Chacón recibió el encargo del Papa Gregorio XIII de estudiar las soluciones al problema del desplazamiento de las fiestas religiosas a lo largo de los años.
Dejó escritos una gran cantidad de libros sobre  matemáticas y astronomía. Como curiosidad decir que, posiblemente, fueran su obras de las primeras occidentales ,que de asuntos científicos, se tradujeran al chino gracias a su discípulo Mateo Ricci.
Acompaño dos fotos con diferente orientación. Una tal y como se vería con unos prismáticos y otra especular, que es como se ve con un telescopio provisto de un prisma cenital.
No todos los cráteres tienen nombre. Los que están cerca o dentro, como es este caso, del principal llevan adjudicadas letras. Por ejemplo: hay dos de ellos, Rhuterfurd y Porter, que si llevan nombre, pero los más pequeños tiene letras.
Es un buen ejercicio al telescopio ver cuantos de estos pequeños cráteres podemos localizar.



Visión directa con prismáticos.



Visión especular, con prisma cenital.

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